Sígueme
SeguridadPaciente

Caminante...

Sálvese quien deba:
La seguridad del paciente

Perfil profesional

perfil
José María Ruiz Ortega
  • Médico
  • Gestor sanitario
  • Máster en Gerencia de Organizaciones Sanitarias: ENS, EADA
  • Auditor Sanitario
  • Master en seguridad del paciente y gestión de riesgos sanitarios en École Centrale Paris
  • Presidente de la Asociación Española de Gestión de Riesgos Sanitarios y Seguridad del Paciente AEGRIS
  • Jefe de Servicio de Seguridad del Paciente. Subdirección General Calidad Asistencial, Seguridad y Evaluación Servicio Murciano Salud. Murcia.

Esta es mi opinión, que ni yo mismo comparto

  • Presentación
  • Twitter
  • Facebook

Me preocupa que la atención sanitaria que reciban los pacientes sea lo más segura posible; me interesa que los profesionales sanitarios trabajen en un ambiente libre de culpas, de cargas añadidas de trabajo y que hagan bien lo que saben; me gustaría que la organización sanitaria sea menos opaca y de verdad practique lo que predica: que el ciudadano es el eje del sistema de salud. Y que cuando todo se viene abajo, seamos capaces de afrontar la crisis con conocimiento y de la manera más propicia.

Read More
Read More

SeguridadPaciente 

Inicio

Hace un tiempo coincidí en un acto académico celebrado en los Cursos de Verano Complutense en San Lorenzo de El Escorial sobre seguridad del paciente con José Luis Poveda,; quedé francamente impresionado por su amplio conocimiento y vivo interés por la seguridad del paciente desde su perspectiva de farmacéutico hospitalario y Presidente de la SEFH. Me pusé en contacto con él cuando decidí abrir el blog a expertos en la materia y sus disponibilidad para colaborar fue total desde el primer momento recomendándome vivamente la participación activa en esta magnífica entrada a la Dra. Font Noguera, responsable de la gestión del riesgo del medicamento en el Hospital La Fé de Valencia. El resultado ha sido esta didáctica entrada, magníficamente estructurada y que aborda no solo la dimensión del problema, también estrategias de mejora e inciativas de actuación. Cuando a una persona se le prescribe una medicación, se espera obtener unos efectos beneficioso y se asumen ciertos riesgos. Así, se definen los efectos adversos relacionados con los medicamentos como “cualquier daño grave o leve causado por el uso terapéutico de un medicamento (incluyéndose su falta de uso)”. Los riesgos son inevitables (reacciones adversas) o evitables (errores propamiente dichos) y pueden causar o no daño a los pacientes. La complejidad de la atención sanitaria hace que estos incidentes relacionados con fármacos sean más frecuentes de lo que deseamos y el mitigar su incidencia y consecuencias es obligación de todos los que tenemos interés en la seguridad de los pacientes. Desde luego es un campo de actuación amplio ante el que no podemos quedar de brazos cruzados. Gracias por la entrada Isabel y José Luis, pero sobre todo nuestro agradecimiento por la lucha y empeño que ponéis en esta tarea que parece no tener un final pero sí soluciones a los problemas detectados que son las que ofrecéis en vuestro día a día.

 Unknown

Dra. Isabel Font Noguera 

Jefa de Sección en el Servicio de Farmacia. Coordinadora del Área Farmacoterapia General y del Área Farmacoterapia y Gestión Calidad y Riesgos del medicamento. Presidenta del Comité para la Calidad y Seguridad del Medicamento del Hospital Universitari i Politècnic La Fe Valencia. 

Dr José Luís Poveda Andrés 

Jefe de Servicio de Farmacia. Director de Área Clínica del Medicamento del Hospital Universitari i Politècnic La Fe. Valencia. Presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.

 

¿Cuál es la magnitud del problema? 

En nuestro país existen prestigiosos grupos de expertos que han analizado la magnitud del problema de la seguridad del paciente en el ámbito hospitalario y primario. Si nos centramos en efectos o eventos adversos, el estudio ENEAS (Estudio nacional sobre los efectos adversos ligados a la hospitalización) reveló, en el año 2006, que la incidencia de efectos adversos era del 8,4% de los pacientes hospitalizados, siendo los medicamentos responsables del 37% y la mitad de los efectos eran prevenibles (Aranaz y col 2006). La reciente publicación sobre epidemiología de eventos adversos en hospitales de Cataluña ha detectado un 7,4% de los que el 43,5% eran prevenibles y 17,7% relacionados con medicamentos (Bañeres y col 2014). El estudio EVADUR (Eventos adversos ligados en los servicios de urgencias de hospitales) mostró que un 12% de pacientes tenia algún evento, casi el 55% era por medicación y el 70% era evitable. En el entorno de atención primaria, un 4,1% de paciente informó sufrir un evento adverso relacionado con la medicación. 

Por otra parte, si nuestro interés es conocer los errores de medicación (eventos prevenibles), se estima que, en el entorno hospitalario, su proporción oscila entre el 7-20% respecto a oportunidades de error (Climent y col 2007, Lacasa y col 2012). Esta proporción, por fases del proceso farmacoterapéutico, puede situarse entre un 2-4% de incidencias por medicamento prescrito (selección de forma farmacéutica, omisión de alergias; causa: manejo de tecnología para la prescripción electrónica), un 1-2% por dosis dispensada (omisión de dosis; causa: despistes) y un 2-4% por dosis administrada (retrasos; causa: incumplimiento de normas) (Font et al 20o8 y 2012). 

¿Dónde están los riesgos y donde focalizamos su prevención? 

 Si asumimos que la farmacoterapia representa casi 90% de la terapia que son sometidos los pacientes, es lógico considerar el proceso farmacoterapéutico como un proceso clave dentro del sistema sanitario, donde no sólo la accesibilidad y la equidad, son importantes sino también los subprocesos como la prescripción, la validación, la preparación, la dispensación, la administración y el seguimiento. En cualquiera de los subprocesos existen riesgos inherentes relacionados con las características clínicas del paciente y farmacológicas de la medicación. Así mismo, pueden identificarse los riesgos derivados de su utilización por parte de los profesionales, el paciente y el propio entorno organizativo. Estos riesgos inducen a errores, y éstos a efectos adversos en el paciente. Focalizar la verdadera prevención de riesgos es romper esta “cascada de riesgos del sistema, errores y efectos” con estrategias e iniciativas aplicadas en cada uno de los eslabones del proceso farmacoterapéutico.

 

far

 Las estrategias de mejora 

En el cuadro siguiente se indica el tipo de estrategias y las iniciativas más representativas en el entorno hospitalario y que son recomendadas por entidades relacionadas con la calidad asistencial y seguridad del paciente como AHRQ, ISMP, NQF, JCHAO, entre otras y con grupos de trabajo de expertos en el ámbito del medicamento como el Grupo GEPEM de la SEFH (Gepem 2005).

 

Estrategias para la calidad y seguridad del medicamento en el ámbito hospitalario

ESTRATEGIA

INICIATIVAS

Gestión y organización

Creación de área de gestión de calidad y de riesgos

Nombramiento de un agente de calidad

Acreditación de servicios

Política y normativa

Conocer las tendencias nacionales e internacionales sobre calidad de servicios sanitarios y seguridad del paciente

Conocer las acciones de los organismos institucionales y profesionales

Alianzas y cooperación con entidades relacionadas con calidad

Sistema: Factor tecnológico (informatización y automatización)

Prescripción electrónica asociada a la dispensación

Prescripción electrónica de quimioterapia asociada a la preparación

Preparación de medicamentos con armarios semiautomatizados

Automatización de botiquines en área clínicas

Identificación electrónica de pacientes y de medicamentos en su administración

Integración de sistemas de información

Sistema: Factor de normalización (terapéutica y técnica)

Protocolos farmacoterapéuticos

Kit de tratamientos con medicamentos

Protocolos de utilización de medicamentos de alto riesgo

Diferenciación de nombres similares con letras mayúsculas resaltadas

Paciente:

Factor clínico

Validación farmacéutica de tratamientos farmacológicos previos a la administración

Programa de información al paciente al ingreso y alta hospitalaria

Programa de conciliación farmacoterapéutica

Programa de mejora de adherencia

Factor humano

Comité de Calidad y Seguridad del Medicamento

Programa de formación para profesionales

Grupos de mejora de calidad y de prácticas seguras

Autoevaluación/ Encuestas sobre la cultura de seguridad del paciente

Notificación voluntaria de incidencias

Incentivos por formación, notificación, etc.

Investigación y evaluación

Estudios epidemiológicos de errores de medicación/ efectos adversos

Análisis cualitativos de errores de medicación

Programas/ Auditorias de calidad para la monitorización de la calidad

Proyectos locales e institucionales

Estudios de efectos adversos a partir de BD administrativos (CMBD, AHRQ, OCDE)

 

Planificación de estrategias e iniciativas 

No hay fórmulas mágicas para el éxito en la puesta en marcha de una agenda de desarrollo y aplicación de estrategias. El tipo de estrategias y de iniciativas y el orden del despliegue puede variar de un hospital a otro en función del empuje de los gestores, capacidad de decisión de los profesionales, o bien, del tipo de organización, etc. En definitiva, una confluencia de barreras y de oportunidades de mejora y de innovación que tanto los profesionales como los gestores han de armonizar. 

En un nuestro hospital de carácter terciario y con 1.000 camas, se consideró que el Servicio de Farmacia debía centrarse en la mejora de los elementos de gestión y organización orientando al Servicio a la gestión por procesos y la gestión clínica. Asimismo, en crear un area de gestión de calidad y riesgos con un coordinador o agente de calidad. Esta figura estableció la estrategia formativa y participativa basada en la especialización de conocimientos y habilidades en calidad y seguridad del paciente a través de la lectura de publicaciones científicas dentro y fuera del ámbito sanitario, la asistencia a cursos y congresos, así como la participación en grupos de trabajo y entidades relacionadas en la calidad asistencial. Paralelamente, se inició el desarrollo de la tercera estrategia sobre el sistema de utilización del medicamento con iniciativas tecnológicas como la prescripción electrónica asistida asociada a dosis unitarias, prescripción electrónica en quimioterapia, armarios automatizados en áreas de urgencias y críticos), la normalización de protocolos y procedimientos y los programas de atención farmacéutica (validación de tratamientos farmacoterapéuticos previos a la administración y conciliación de medicación al ingreso y al alta). Con el fin de evaluar y monitorizar la calidad y seguridad dichas estrategias, se avanzó en la cuarta estrategia de investigación y evaluación con estudios epidemiológicos de errores de medicación en el hospital y programas de mejora de calidad de la dispensación individualizada de dosis unitarias y del circuito farmacoterapéutico. Desde 2011 se han iniciado proyectos de mejora con la metodología Lean Seis Sigma (Font y col 2012). En 2006, el Servicio de Farmacia consideró que la quinta estrategia sobre el factor humano había de abordarse de forma multidisciplinar con la cooperación del equipo directivo y los profesionales sanitarios a través del Comité para la Calidad y Seguridad del Medicamento centrado en la notificación voluntaria de incidencias por medicamentos, conciliación de tratamientos farmacológicos al ingreso y al alta y normalización en la administración de medicamentos y formación en calidad y seguridad.

 

Situación actual de las estrategias 

En la excelente reflexión “Five years after to Err is Human. What have we learned? publicada en 2005, después de 5 años del auge de la seguridad del paciente, Leape y Berwick exponían las barreras del progreso en este tema: los profesionales no acaban de implicarse en la cultura de seguridad, la tecnología tiene su propio el perfil de riesgos y la política sanitaria es insuficiente. Si este autor exponía su opinión del entorno de EEUU hace casi 10 años, en nuestro país, pasa algo similar. Es cierto que en estos 15 años, “algo se está moviendo”. La publicación sobre evolución de la implantación de prácticas seguras de utilización de medicamentos en los hospitales españoles basada en el cuestionario de autoevaluación de la cultura de seguridad en el uso del medicamento de ISMP España, apunta que se han producido avances en la implantación de nuevas tecnologías como la prescripción electrónica con sistemas de alerta y ayuda a la prescripción y el registro electrónico de administración de medicamentos. Por el contrario, los procesos de acogida, la evaluación de la competencia y la formación de los profesionales así como la tecnología en la administración de medicamentos, la comunicación de incidentes a los pacientes, los programas de conciliación de tratamientos al ingreso y al alta, presentaron valores entorno al 30% (escala del 0-100%) (disponible en http://www.ismp-espana.org/).  

No deja de sorprender la discreta cultura de seguridad en el circuito del medicamento, siendo una herramienta trasversal utilizada por un amplio número de profesionales en un 90% de pacientes, y teniendo la propiedad de la ubicuidad: estar presente y en continuo cambio y desplazamiento en nuestras casas, centros de salud, hospitales, farmacias comunitarias, etc. Como norma habitual, el profesional busca un resultado terapéutico, el paciente reclama un medicamento como garantía de éxito de curación de su dolencia y los gestores se preocupan del gasto. Sin embargo, en segundo plano, queda la prevención de los fallos terapéuticos y efectos adversos procedentes de errores u omisiones relacionados con nuestra tarea, tecnología, procedimiento, etc.

Por tanto, es necesario un cambio cultural hacia la integración de una triple perspectiva entre el enfoque al paciente, al medicamento y al sistema (organización), que ha de ser compartida por los directores, los profesionales de una organización sanitaria y los propios pacientes. La convergencia de objetivos es un compromiso ético para todos aunque difieran en los métodos de alcanzarlos (Borrell 2007). En efecto, los directores proporcionan recursos, herramientas de gestión, organización y los profesionales aportan su competencia en conocimientos, habilidades y actitudes para la asistencia de pacientes y del sistema. Y, por último, los pacientes han de estar informados, formados e implicados en su tratamiento farmacológico para seleccionar un fármaco, incluso, para garantizar su adherencia, etc, valores que se potencian en los programas de paciente activo de diversas comunidades autónomas basados en el acceso a tecnología (Salud 2.0) y en diálogo directo. 

(http://www.osakidetza.euskadi.net/pacienteactivo/es/). 

En conclusión, la trayectoria hacia la excelencia de calidad en la asistencia de los pacientes se basa en las mejoras en aspectos organizativos, tecnológicos y culturales, involucrando a una parte de los profesionales de la salud. La perspectiva enfocada al paciente y al sistema convertiría a los agentes del proceso farmacoterapéutico, en gestores de problemas en el paciente y gestores de riesgos en el sistema, siendo dicho proceso el escenario donde han de proyectar esta dualidad de visiones. Por otra parte, la transversalidad y la ubicuidad del medicamento son características que conllevan un compromiso de los gestores, los profesionales y los pacientes en potenciar la tecnología, la normalización y la formación para que el factor humano “se sienta seguro” y los pacientes “estén seguros” en la utilización de los medicamentos. 

 

Referencias 
Existen numerosas web de organismos y sociedades científicas para la seguridad del paciente como la de AHRQ, ISMP, JHCAO, SEFH, NQF, entre otras. 

Publicaciones referenciadas:

Bañeres J, Orrego C, Navarro L, Casas L, Banqué M, Suñol R. Epidemiologia de los eventos adversos hospitalarios en Cataluña: un primer paso para la mejora de la seguridad del paciente. Med Clín (Barc) 2014; 143 (supl1): 3-10 

Climent C, Font-Noguera I, Poveda Andrés JL, López Briz E, Peiró S. Errores de medicación en un hospital terciario con tres sistemas de distribución de medicamentos diferentes. Farm Hosp 2008; 32:18-24. 

ENEAS: Estudio nacional sobre los efectos adversos ligados a la hospitalización. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 2006. 

Font Noguera I, Climent C, Poveda Andrés JL. Calidad del proceso farmacoterapéutico a través de errores de medicación en un hospital terciario. Farm Hosp 2008; 32:274-9. 

Font Noguera I, Fernández MegíaMJ, Ferrer Riquelme AJ, Balasch i Parisi S, Edo Solsona MD, Poveda Andrés JL. Mejora del proceso farmacoterapéutico del paciente hospitalizado mediante la metodología lean seis sigma. Rev Cal Asist 2012; 28: 327-94. 

Grupo GEPEM (Grupo Español para la Prevención de Errores de Medicación). Mejora de la seguridad del sistema de utilización de medicamentos: funciones del especialista en farmacia hospitalaria. Farm Hosp 2005; 29: 384-8. 

Lacasa C, Ayestarán A. Estudio multicéntrico español para la prevención de errores de medicación. resultados de cuatro años (2007-2011)..Farm Hosp 2012; 28: 356-7. 

Leape L, Berwick D. Five years after to Err is Human. What have we learned? JAMA 2005: 293: 2384-90. 

Mira JJ, Navarro I, Guilabert M, Aranaz J. Eventos adversos relacionados con la medicación informados por los pacientes en atención primaria. Trauma Fund MAPFRE 2013; 24: 48-53. 

Tomás S, Chanovas M, Roqueta F, Alcaraz J, Toranzo T y Grupo de trabajo EVADUR-SEMES. EVADUR: eventos adversos ligados a la asistencia en los servicios de urgencias de hospitales españoles. Emergencias 2010; 22: 415-28.

You have no rights to post comments